En España relacionamos el consumo de cerveza con la llegada del calor, ya que además de contener numerosas sustancias nutritivas su principal virtud es ser una bebida cuyo principal ingrediente es el agua. La tomamos bien fresquita (8 a 10º) junto con una tapa o aperitivo y de manera moderada.
Origen
La cerveza es una bebida fermentada de baja graduación alcohólica que resulta de la acción de una levadura sobre la malta (que normalmente es cebada), la cual se aromatiza con flores de lúpulo.
Su invención debió ser casual; unos granos de cereal olvidados en un recipiente con agua fermentada. En España los hallazgos arqueológicos confirman el consumo de cerveza desde hace unos 5000 años, aunque tal y como la conocemos en la actualidad su consumo tuvo sus inicios en el reinado de Carlos I.
Cerveza y Nutrición
El consumo de cerveza además de aportarnos gran cantidad de agua nos aporta azucares, etanol, potasio, fosforo, calcio, magnesio, vitaminas del grupo B además de una destacable cantidad de antioxidantes.
Este efecto antioxidante lo convierte en protector frente a enfermedades cardiovasculares, ya que es antiaterosclerótico, antiinflamatorio y antitrombótico. Esto se debe a su bajo contenido en etanol así como al contenido en polifenoles.
La cerveza contiene xanthohurol, que es un potente antioxidante que es quimiopreventivo sobre algunos tipos de cáncer (contiene catequinas que inhiben y previenen de la angiogénesis).
Cerveza y deporte
El consumo moderado de cerveza en la recuperación del metabolismo en deportistas después del ejercicio físico podría favorecer una rápida y efectiva rehidratación y contribuye a evitar los dolores musculares, además de reducir directa o indirectamente las perturbaciones en el sistema inmune.
Por todas estas razones sería aconsejable un consumo moderado y responsable de cerveza ya que puede revertir en efectos muy positivos para nuestra salud.
IMPORTANTE: Ante cualquier patología preguntar al médico si es posible su consumo.
¡Feliz aperitivo!
Elisa Escorihuela Navarro